martes, 9 de marzo de 2010

Dia 10 de Abril

Por la mañana despues de desayunar, decidimos que nos ibamos a hacer un viaje de 8 horitas para conocer a la abuela de mi futura mujer, y madre de mi futura suegra, aparte de una parte de la familia que reside en Llallagua...
Nos fuimos a buscar los pasajes a la estacion de autobuses, que mas que una estacion de autobuses parecia el mercado principal... todos los vendedores desde sus puestecitos de venta de billetes gritaban sus destinos...
Compraron los billetes y cuando sali y vi el "autocar " que nos iba a llevar, me hizo recordar la pelicula de "Bienvenido, Mr Marshall"...
Sera Seguro el iaje???
Alla que vamos... animo, valor y al toro...
sentía ¡¡ PÁNICO!!

Entre el traqueteo del coche y el cansancio, hizo que doblegasemos el cuello en posicion de "sueño", aunque los ronquidos de alguien nos iba despertando poco a poco...

Lo de abrir las ventanillas, alli no se estila... entre las gallinas que iban en el maletero del autocar, la gente del altiplano que poco ven el agua, (porque no hay apenas), el calor, la carne que llevaba la gente, la comida que circulaba por dentro.... cuando fui a abrir la vantenilla, de tanto hacer fuerza para deslizarla, rompi la junta... mas bien diria yo que las tienen soldadas... Por lo menos pude sacar la trufa de la nariz para respirar...

Segun me informo mi particular guia turistico, ( Elvira ), este pueblo se llama Huanuni, siendo famoso por las minas, los mineros y otras cosas mas (¿?).

Cuando llegamos a Llallagua, la parte de la familia que nos faltaba, ya habia llegado... Dentro de la casa nos esperaban.
En este lugar estariamos dos o tres dias...

Por fin conoci a la abuela de mi mujer, y a base de reirse conmigo por el colorcillo de mi piel, y dado que hablaban en Q'uechua, cazé algunas palabras, y cuando la abuela se dio cuenta, me hablaba en castellano.

Estuvimos toda la tarde "pijcheando" (masticando hojas de coca)( bueno... yo no... el resto de la gente si... de veerdad, lo prometo...), y hablando. La familia que fuimos a conocer les preocupaba que sufriera lo del mal de altura, ya que estabamos mas altos que en Cochabamba, pero ya les indicamos que con una buena comida, se acaba toda esa tonteria del mal de altura...

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